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Por qué es tan polémica la medida de Trump de restringir viajes de Europa a EE.UU. por el covid-19

Una de las medidas más polémicas anunciadas por la pandemia de coronavirus está a punto de entrar en vigor: la restricción de viajes desde buena parte de Europa a Estados Unidos ordenada por el presidente Donald Trump.

Está previsto que el veto se aplique desde la medianoche de este viernes por 30 días a quienes estuvieron en alguna de las 26 naciones del espacio Schengen europeo en las últimas dos semanas, excepto a ciudadanos de EE.UU. o residentes permanentes en el país.

 

La decisión que Trump anunció por sorpresa el miércoles en respuesta al avance del coronavirus excluye a países como el Reino Unido, con el que tiene una buena relación bilateral, y provocó críticas desde Bruselas.

"El coronavirus es una crisis global, no limitada a un solo continente y requiere cooperación en lugar de acciones unilaterales", señalaron en un comunicado conjunto el jueves la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y su homólogo del Consejo Europeo, Charles Michel.

Además surgieron cuestionamientos a la eficacia y las motivaciones de la medida de Trump, que causó caos en aeropuertos europeos con pasajeros desesperados por volar a EE.UU. antes del plazo límite.

"No hay evidencia"

Los funcionarios europeos destacaron que Trump adoptó por cuenta propia su sorpresiva resolución, que afecta a aliados tradicionales de Washington como Alemania, Francia o Italia.

"La Unión Europea desaprueba el hecho de que la decisión de EE.UU. de imponer una prohibición a los viajes se tomó de manera unilateral y sin consulta", indicó el comunicado de Bruselas, con una dureza atípica.

Pero Trump justificó su proceder el jueves, mientras se derrumbaban los mercados, cerraban escuelas y eventos de todo tipo en EE.UU., y aumentaba el temor de la gente ante el coronavirus.

"Nos llevamos bien con los líderes europeos, pero tuvimos que adoptar una decisión y no quería tomarme tiempo", dijo. "Toma mucho tiempo hacer las llamadas individuales".

Al anunciar la medida, Trump sostuvo que la Unión Europea "falló" en instalar precauciones contra el coronavirus y "como resultado, una gran cantidad de nuevos casos en EE.UU. fueron sembrados por viajeros venidos de Europa".

 

Indicó que las restricciones a los viajes, que acabarán cuando pase la amenaza del virus, buscan evitar que entren más personas infectadas a EE.UU., ya que en la zona Schengen europea donde la gente circula sin control migratorio hay miles de casos comprobados.

Sin embargo, gran parte de esos casos está en Italia, que ha limitado la circulación de personas, y se ignora qué efecto real puede tener prohibir el ingreso de extranjeros a EE.UU. cuando la infección ya es endémica en el país.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló el 29 de febrero que "la negación de entrada a pasajeros provenientes de las áreas afectadas generalmente no son efectivas para evitar la importación de casos, pero pueden tener un impacto económico y social significativo".

 

"Con respecto a las prohibiciones de vuelo, siempre nos guiamos por la ciencia mientras tomamos nuestras decisiones aquí", dijo el ministro británico de Finanzas, Rishi Sunak, a la BBC.

"El consejo que estamos recibiendo es que no hay evidencia de que intervenciones como cerrar fronteras o prohibiciones de viaje tengan un efecto material en la propagación de la infección", agregó.

¿"Chivo expiatorio"?

Esta está lejos de ser la primera vez que Trump provoca controversia por restringir el ingreso de extranjeros a EE.UU.

De hecho, una de las primeras medidas polémicas que tomó como presidente fue prohibir la entrada a ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana, citando motivos de seguridad, lo que le valió una larga disputa judicial.

Ante el surgimiento del coronavirus, Trump restringió inicialmente la llegada a EE.UU. de personas que hayan estado en las dos semanas previas en China, donde se inició la epidemia, o Irán.

Y el martes, en medio de crecientes críticas por sus intentos de relativizar la amenaza sanitaria, sugirió que el muro que quiere levantar en la frontera con México contribuiría a contener el coronavirus, algo que fue desestimado por Robert Redfield, director de la Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.

Trump dijo el jueves que también puede suspender vuelos domésticos si lo considera necesario.

Pero su decisión de restringir ingresos desde Europa también generó señalamientos de que actúa con objetivos políticos frente a la crisis.

"Trump necesitaba una narrativa para eximir a su administración de cualquier responsabilidad en la crisis. El extranjero siempre es un buen chivo expiatorio. Los chinos ya han sido utilizados. Entonces, tomemos al europeo", tuiteó Gérard Araud, exembajador de Francia en Estados Unidos.

Agregó que esto "no tiene sentido pero (es) ideológicamente saludable".

"Fronteras fuertes"

Mientras que el gobierno de Trump ha tenido crecientes diferencias comerciales o políticas con la Unión Europea, sus relaciones con el Reino Unido se han mantenido en un tono más positivo.

Trump respaldó la decisión británica de salirse del bloque europeo, conocida como Brexit, y señaló interés en negociar un acuerdo comercial bilateral con el gobierno de Boris Johnson.

Estos antecedentes alimentaron sospechas de que Trump procedió con favoritismo al excluir al Reino Unido de sus restricciones de viajes.

Trump argumentó que esa nación tiene "fronteras fuertes" y está haciendo "un trabajo muy bueno" en combatir el coronavirus.

Pero algunos notaron que hasta el jueves había 456 casos registrados en el Reino Unido, más que en países como Austria, Bélgica, Grecia, Portugal y varios más incluidos en las nuevas restricciones de EE.UU.

 

Otros recordaron que Trump tiene dos campos de golf en el Reino Unido y otro en Irlanda, que también está excluido de sus medidas por estar fuera del espacio Schengen.

Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumania tampoco pertenecen al espacio Schengen pese a pertenecer a la Unión Europea y, por lo tanto, quedaron por fuera de la resolución de Trump.

La controversia es una clara señal de cómo la pandemia se volvió un nuevo reto para las relaciones entre gobiernos presionados por el avance del virus y el desplome de las bolsas de valores.

Barron Lerner, un historiador de la medicina en la Universidad de Nueva York, dijo que las enfermedades plantean retos internacionales desde la Edad Media, cuando comenzó a usarse la cuarentena para la peste bubónica o la viruela y era necesario verificar el origen de los barcos.

"La historia sugiere que, en la medida de lo posible, las cosas no deberían ser unilaterales", le dijo Lerner a BBC Mundo. "Obviamente habrá desacuerdos (…), pero es de esperar que haya canales de comunicación que permanezcan abiertos y que los países trabajen juntos".

 

Fuente: www.bbc.com

Link: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51866893