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  • Las curiosas palabras del español de Panamá que reflejan la histórica presencia de EE.UU. y el Canal en el país

    “Una cajera me ofreció una ‘jifcar’ y no entendía qué me quería vender, hasta que me mostró una gift card (tarjeta de regalo)”.

    Este curioso “desencuentro lingüístico” tuvo lugar en Ciudad de Panamá y no le ocurrió a una persona extranjera, sino a alguien que conoce muy bien la manera de hablar de su país aunque le siga sorprendiendo.

    “Hay personas que forman cada vez más verbos de palabras en inglés como ‘printear’ (imprimir), ‘failear’ (archivar), ‘refilear’ (rellenar)…”, le cuenta la ciudadana panameña Leysin de León a BBC Mundo.

    “Casi muero cuando escuché en un restaurante: “‘Refiléame’ de Coca-Cola, ‘plís’ (de please, por favor)”, recuerda divertida mientras reconoce que, aunque también usa palabras en inglés de forma regular, no está de acuerdo con la “deformación de nuestra lengua”.

     

    Que el español (y casi todos los idiomas) están más o menos influenciados por el omnipresente inglés no es nada nuevo. Y en América Latina, la cercanía con Estados Unidos hace que esto sea más que evidente.

    Pero quizá el caso del español de Panamá, donde los estadounidenses vivieron durante todo el siglo XX mientras construían y trabajaban en el Canal, es particularmente llamativo.

    La sombra de EE.UU. en el Canal

    Desde que en 1903 Panamá le cedió a EE.UU. una franja de territorio panameño para construir la obra que uniría los océanos Pacífico y Atlántico, el país centroamericano quedó prácticamente dividido en dos.

    Los cerca de 100 mil estadounidenses que llegaron a vivir y trabajar en la Zona del Canal (y a quienes se conocía como zonians o zoneítas si eran nacidos en este territorio) marcaron desde su particular burbuja de privilegios décadas de la historia de Panamá, cuyos ciudadanos no podían acceder a determinadas áreas de la zona como las bases militares sin un permiso especial.

    Sin embargo, la influencia de unos sobre otros fue innegable.

    Muchísimos zonians apenas hablaban español y no todos los panameños se defendían en inglés, pero la comunicación fluía de cualquier modo en aquel escenario tan particular.

     

    Y lo cierto es que, casi 20 años después de que recuperara el control del Canal, la lista de anglicismos que se siguen usando en Panamá (pronunciados y escritos según las reglas del español) es inmensa.

    Un ejemplo muy representativo es el “cuara”, la forma en que los istmeños llaman a la moneda de 25 centavos (quarter, en inglés) en un país donde el balboa (la moneda nacional) convive con el dólar.

    Existen otras palabras muy populares que para los panameños provienen del inglés, aunque miembros de la Academia Panameña de la Lengua consultados por BBC Mundo afirman que sus etimologías no están comprobadas oficialmente” y no cuentan con una teoría sólida que respalde su supuesto origen.

    Es el caso de Arraiján, un distrito de la provincia de Panamá Oeste cuyo nombre viene, según la teoría más expandida, de la indicación at right hand (“a mano derecha”) que los estadounidenses daban sobre cómo llegar a esta ciudad viniendo de Colón, en el norte del país.

    Otras teorías apuntan al cacique Arrayán o a la flor del mismo nombre que abundaba en la zona.

    Ocurre lo mismo con “camarón”, palabra con la que se denomina a un trabajo temporal y que popularmente se cree que evolucionó del come around (“pásate por aquí”) que los estadounidenses de la Zona del Canal respondían a los panameños que les pedían empleo para ganar un dinero extra.

    O está el ejemplo de Perejil, una zona de la capital panameña cuyo nombre se cree que procede de Perry’s Hill (“la colina de Perry”) en referencia al apellido de quien era el propietario estadounidense de esta área.

    Tampoco hay teoría que respalde al 100% que “tinaco” (como los panameños llaman al cubo de basura) viene de la marca Tin & Co, tal como se cree.

    Esta era una empresa que fabricaba contenedores de hojalata para el Canal de Panamá y que se reutilizaban después como recipientes de deshechos. Muchos panameños aseguran haber visto cuando eran niños la inscripción de esta marca en los cubos que había en sus casas.

    De hecho, el mismo diccionario de la RAE recoge la palabra “tinaco” aunque la define como “tina pequeña de madera”.

    ¿Una influencia “alarmante”?

    “Para haber tenido un enclave colonial como el de la Zona del Canal hasta 1999, se podría pensar que la influencia del inglés tendría que haber sido devastadora (para el español) porque vivían dos lenguas”, le dice a BBC Mundo Rodolfo de Gracia, miembro de la Academia Panameña de la Lengua Española.

    Sin embargo, aunque reconoce que los panameños están “bastante permeados” por el inglés, descarta que la influencia anglosajona en el país sea “alarmante”.

    Comparte su opinión la también miembro de la Academia y autora del “Diccionario del Español en Panamá”, Margarita Vásquez. “Antes estuvieron los franceses, después vinieron los norteamericanos… Panamá ha estado siempre sujeta a ese ir y venir de las lenguas”, recuerda en entrevista con BBC Mundo.

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    ¿Qué otras palabras de origen inglés se usan en Panamá?

    Además de los ya mencionados, en BBC Mundo seleccionamos junto a los académicos Vásquez y De Gracia y ciudadanos panameños algunos de los anglicismos más populares de entre los muchos que se utilizan en Panamá (pero, que en algunos casos, también se escuchan en otros países):

    • “Chifear” (de shift, como “desplazar” o “cambiar”). Cuando evades, ignoras o no haces frente a una persona o compromiso: “Ese ‘man’ me está ‘chifeando'”.
    • “Parisear” (de party o “fiesta”) y “frén” (de friend, o “amigo”). Salir de fiesta: “Este ‘weekend’ salí a ‘parisear’ con los ‘frenes'”.
    • “Priti” (de pretty, como guapo o bonito), “pay” (de pie o “pastel”, como una persona tan guapa o “rica” como un pastel): “La playa estaba bien ‘priti'” o “Tu novia es un ‘pay'”.
    • “Charcot” (de shortcut o “atajo”): “Tuvo que ‘charcotear’ para evitar el tranque (atasco)”.
    • “Tof” (de tough, como “duro” o “difícil”). Cuando una persona es fuerte o insensible, algo está demasiado duro o es complicado de entender: “El examen estuvo bien ‘tof'”.
    • “Guial” y “buay” (de girl boy, “chica” y “chico”).
    • “Porcón” (de pop corn o “palomitas de maíz”) ygüichi guaiper” (de windshield wiper o “limpiaparabrisas”).
    • “Parquear” / parkear” (del inglés park, o “estacionar”) pero que en Panamá se usa también para denominar las reuniones con amigos (“Vamos a ‘parkear’ donde Erick” / “Hay ‘parking’ en casa de Luis”) y que según la académica Vásquez, podría venir del “parque” donde tradicionalmente se hacían estas reuniones entre jóvenes.
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    ¿Por qué se prefieren estas palabras?

    Algunos panameños tienen tan interiorizado el uso de la mayoría de estas palabras que, en ocasiones, ni siquiera reparan en que su origen viene del inglés.

    “Pienso que a veces incurrimos en el uso de anglicismos por desconocimiento, o por un interés de innovar y de llamar la atención, o también por falta de amor a la lengua propia y materna”, dice De Gracia, quien aclara que muchas de estas palabras son usadas en un argot puramente coloquial o por gente joven.

    Sin embargo, aunque subraya la misión de la Academia de velar por un correcto uso del idioma, reconoce también como un avance que su institución se haya “distanciado del purismo” que la caracterizaba en los 80 y 90.

    “Somos los hablantes los que elegimos qué palabra vamos a emplear. La Academia entiende que estamos en un mundo globalizado, lo que nos permite que las lenguas tengan mayor interacción entre ellas y tomen prestados términos para hacer una comunicación eficaz”.

    Ese intercambio entre lenguas “contrariamente a lo que alguien podría pensar que socava las bases del idioma, también lo robustece”, asegura.

    “Aquella visión de la Academia como una institución que limpia, fija y da esplendor a la lengua, ahora hay que matizarla. Ya la academia no fija, tal vez limpiamos, y procuramos darle esplendor”, coincide Margarita Vásquez.

     

    Pero ambos expertos recuerdan la recomendación general de la Academia: usar siempre la palabra en español (si existe para denominar una realidad) antes que un préstamo o extranjerismo.

    En países como Panamá, sin embargo, parece difícil cambiar los hábitos de la población y su preferencia por algunas palabras que ya consideran desde hace décadas como parte de su propio idioma.

    * Este artículo fue elaborado para la versión digital de Centroamérica Cuenta, un festival literario que se celebra en San José de Costa Rica entre el 1y el 17 de mayo.

     

    Fuente: www.bbc.com