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Cuba, un mes después de las protestas no se ve un cambio a corto plazo

 Foto: EFE

Hace un mes era noticia que luego de décadas se presentaban grandes manifestaciones en Cuba en contra del régimen, de las cuales aún se ven las consecuencias.

Al menos 805 personas fueron detenidas durante o después de las protestas, de las que 249 han sido liberadas, 516 permanecen en prisión y 40 en paradero desconocido, según el centro de asesoría legal Cubalex. La Fundación para la Democracia Panamericana (FDP), con sede en Florida, maneja cifras similares. El Gobierno cubano no ha publicado datos, según EFE.

Landy Menéndez, coordinador del movimiento Somos más Cuba en Ecuador, comenta que sigue el descontento y la situación por la pandemia se ha puesto crítica con casi 10.000 casos diarios reportados por el que su asociación llama el “desgobierno” del Partido Comunista.

“Todavía tenemos decenas de desaparecidos, que no sabemos si están en un hospital o presos... ha seguido la represión, ha habido juicios primarios en barrios por las meras publicaciones en redes sociales, que siempre fueron censuradas, hoy están buscando las personas casa a casa, como una cacería de brujas”, dice Menéndez, quien añade que un Estado autoritario y militarizado como el cubano, que controla los medios de difusión, “desinforma a la gente”.

Menéndez apunta también que cuando protestan, por ejemplo, frente a la Embajada cubano en Ecuador, aún hay gente que se sorprende porque no sabe que en la isla no es un paraíso, pues “el socialismo divide a la familia, a las personas y daña muchísimo al ser humano. No hay nada como el mercado libre, como algo orgánico que sea capaz de autorregularse por la decisión del individuo”.

Para Menéndez, es necesario una posición única de la comunidad internacional y opina en ese camino la posición de Naciones Unidas y de líderes como la alta comisionada de los derechos humanos, Michelle Bachelet. Además de que está seguro de que la gente volverá a la calle.

En tanto, el analista Oswaldo Moreno comenta que la comunidad internacional debe alinearse para buscar un diálogo interno en Cuba.

“El problema de Cuba es un tema que no creo que habría que reducirlo a temas como el embargo o a temas ideológicos. Es un problema de ámbito geopolítico que lleva muchos años y las protestas fueron una muestra más de los problemas que tiene la isla. Yo no veo una solución a corto plazo que no sea una salida consensuada y negociada porque el riesgo de una intervención extranjera podría degenerar en un Vietnam en nuestra región”, comenta Moreno, quien añade la presión que puedan ejercer los organismos competentes sin olvidar la libre determinación de los pueblos y que las sanciones se ha visto que no han dado resultado y que la única vía es la negociación para buscar las concesiones que puedan hacer las partes.

Voces dentro de la isla

Félix Vázquez y Michel Torres son amigos desde el bachillerato y los dos estuvieron en las inéditas manifestaciones del 11 de julio en Cuba, pero en bandos contrarios.

A un mes de que estallara la cólera en la isla, hablan con la AFP de sus experiencias, visiones y expectativas.

Hartos de la crisis económica, miles de cubanos se manifestaron el 11 y 12 de julio en más de 40 ciudades al grito de “tenemos hambre”, “libertad” y “abajo la dictadura”, en dos jornadas que dejaron un muerto, decenas de heridos y cientos de detenidos. Unas horas después de que se iniciaran las marchas, el presidente Miguel Díaz-Canel convocó a sus partidarios a tomar las calles.

¿Qué les motivó a salir ese día?, ¿las protestas marcaron un antes y un después en el proceso de la Revolución cubana?, ¿cómo vislumbran el futuro a partir de lo que pasó?, ¿es posible un diálogo nacional después de las protestas?

 

A diferencia de Félix, Michel Torres, con quien estudió en el preuniversitario (bachillerato), cree que el socialismo es la “única opción” para Cuba.

El día que estallaron las manifestaciones decidió quedarse en casa debido a las restricciones del COVID-19.

Pero “el presidente (Miguel) Díaz-Canel llama a defender la Revolución y entendimos, que bueno, que teníamos que salir a las calles”, dice en la terraza de su casa, en un tranquilo barrio del municipio habanero de Playa.

Michel, también de 27 años y parte de la publicación cultural La Jiribilla, se reunió con un grupo de muchachos en el malecón, donde cientos de personas se concentraron.

 

“Yo no pienso que defender a la Revolución haya sido un llamado a la violencia, yo no salí a violentar a nadie”, dice enfático en una tarde calurosa y con un gran helecho al costado.

“Era simplemente demostrar que no todo el que se estaba manifestando estaba en contra de la Revolución”, señala.

Michel dice que lo que vio no fue una protesta pacífica. En un punto muchos “tiraron piedras, tiraron botellas, les sacaron palos, algunos tenías armas blancas. Fue un momento no solo desagradable, sino riesgoso y hasta peligroso”, agrega.

Este egresado de la carrera de Derecho no está tan seguro de que haya un antes y un después, pero admite que se trata de “un suceso que es anómalo” debido a un cúmulo de problemas “ajenos a la voluntad del Gobierno”, como el endurecimiento del embargo estadounidense y la pandemia.

“Se hablaba mucho de un hipérbole, de un estallido social, de ingobernabilidad y a veces esa narrativa tendía a exagerar”, dice Michel.

Este joven, nacido durante la profunda crisis económica del Periodo Especial en la década de 1990, “no conoció la época de las vacas gordas”, es de una generación “que solamente asistió al colapso del campo socialista”.

Y cree que tal vez por eso “mucha gente se siente defraudada, derrotada”. Pero “hay un grupo de personas de mi edad que se sienten identificadas con los revolucionarios”, asegura. Estos cubanos sienten “que la Revolución no es un proyecto acabado”, sienten que “ha tenido muchas derrotas, pero que sus triunfos son mayores”. (I)

 

Fuente: www.eluniverso.com

Link: https://www.eluniverso.com/noticias/internacional/cuba-un-mes-despues-de-las-protestas-no-se-ve-un-cambio-a-corto-plazo-nota/